El comienzo: la caída del pelo y la búsqueda de alternativas
— Cuéntame un poco sobre ti: tu edad, a qué te dedicas y a qué edad empezaste a notar la caída del cabello.
Tengo 39 años. Me dediqué al comercio durante mucho tiempo, pero a fines de 2024 decidí cambiar de rumbo y ahora me enfoco en lo que me apasiona: ser personal trainer.
La caída del cabello la empecé a notar a los 23 o 24 años; se me empezó a poner más fino. Ya para el 2012 la situación era muy evidente y me obligaba a usar el pelo muy corto. Al final, terminé haciendo lo que hacemos todos: raparme. Durante mucho tiempo traté de compensar la falta de pelo entrenando mucho para sacar mi mejor versión física.
El impacto emocional: inseguridades y miradas ajenas
— ¿Cómo te afectaba la calvicie en tu día a día? ¿Te acuerdas de alguna situación específica que te haya incomodado?
Me afectaba un montón. La forma más típica de esconderse era atrás de una gorra, de las cuales yo siempre tenía colección. Creo que eso era lo que más se notaba.
A la hora de ir a un lugar concurrido, prefería afeitarme la cabeza y no ir con el poco pelo que tenía para que no se me note la coronilla o las entradas; así que directamente desde los 27 o 28 años ya comencé a raparme. Es más, siempre que llegaba a un lugar, llegaba evitando llamar la atención, pensando que todo el mundo me estaba mirando porque no tenía pelo. Que en realidad no es así, sino que uno está siempre perseguido.
La decisión: dar el paso y planificar las cirugías
— ¿Cómo fue el proceso de decidir operarte y elegir la clínica? Sabiendo que te hiciste dos cirugías, ¿la segunda ya estaba planeada?
El proceso de decidir operarme fue más que todo inculcado por mi madre. En ese momento no contaba con todo el dinero y era una clínica de las más caras y reconocidas. El procedimiento fue muy bueno y muy tranquilo. Lo hice en compañía de un par de familiares que también querían hacerlo, entonces fue como que nos fuimos convenciendo entre todos para dar el paso. Eso fue específicamente el 28 de junio del año 2024.
La segunda operación sí estaba planeada, nada más que la hice en otra clínica. Debido a que mi grado de calvicie era nivel 5 (que es lo máximo), el médico me comentó que primero teníamos que ir paso a paso. El ejemplo que me dio fue hacer una casa: primero se hacen los cimientos y la planta baja, y cuando ya esté listo eso, recién hacemos el segundo piso. Ese "segundo piso" sería el segundo implante que me realicé ahora, a casi dos años del primero.
Los resultados: tratamientos, tiempos y expectativas
— Ya se ve un cambio espectacular de la primera operación. ¿Cómo te sentiste al ver esos primeros resultados? ¿Se cumplieron los tiempos?
La primera operación fue todo un éxito. Yo le puse mucho énfasis en tomar las pastillas que me habían recetado (finasteride y minoxidil), pero luego hice un cambio y tomé unas más fuertes (dutasteride). Todo esto fue acompañado por un tratamiento intensivo de mesoterapia y plasma rico en plaquetas que me hacía cada 50 días. Eso lo hice por 8 meses.
Para octubre ya se notaba un cambio inmenso, pero la zona del primer implante se empezó a cubrir por completo en diciembre. Ya era increíble el cambio.
Toda esa gente conocida o amigos que estaban inseguros y no se animaban, me criticaban y se reían. Pero esos mismos fueron los que, una vez que vieron los resultados, me mandaban mensajes privados preguntándome en qué clínica me lo había hecho y cuánto salía. De manera sencilla siempre les alenté, sin recriminar nada, y hasta el día de hoy lo sigo haciendo.
Este segundo implante fue decidido a último momento y sí voy a reconocer que me costó volverme a ver calvo, porque me tuve que afeitar la cabeza. Me operé el primero de abril (recién va un mes y tres días) y no puedo salir a la calle siendo calvo nuevamente; es como que se me fue toda la seguridad que tenía antes. Estoy esperando que mi pelo del segundo implante iguale al del primero. Como todavía no tiene el largo para hacerme un corte, cada vez que salgo a la calle o entreno en el gimnasio, sigo usando las gorras que me quedaron.
El mito del dolor y un mensaje para los indecisos
— ¿Creés que el injerto capilar sigue siendo un tema tabú? ¿Qué le dirías a alguien que está dudando en operarse?
El injerto capilar hoy en día, para mí, ya no es algo innovador: es algo necesario. El que es calvo ahora es porque quiere o porque no tiene los recursos necesarios. Al que está dudando o no sabe qué hacer, yo le diría que dé ese paso.
Uno de los principales factores por los que me preguntan es el dolor. Siempre me dicen: "Me dijeron que duele". Y yo les respondo: "¿Quién te dijo que duele? El que te lo dijo seguro no se operó. Yo, que me operé, te digo que no duele".
Para darles un ejemplo real: en el año 2024 tuve dos cirugías en menos de un mes. El injerto capilar fue en junio, y en julio me operé la nariz (una cirugía funcional, no estética). Debo decirles que la cirugía de nariz, del 1 al 10 en dolor e incomodidad, es un 10. La cirugía de implante capilar, en dolor y molestias, es un 1. No tiene dolor durante el proceso ni después. Lo único incómodo es la primera semana, que vas a dormir mal porque no podés apoyar bien la cabeza, nada más. Nunca tuve dolor, nunca se me hinchó la cara. Y por ser muy cuidadoso me cuidé un mes y medio del sol. Definitivamente, al hacer las cosas bien, los resultados se ven por sí solos.
