¿Te acuerdas de la primera vez que te preocupaste por la caída del pelo?
La verdad es que no me acuerdo del momento exacto, pero tuvo que haber sido hace unos 14 años, más o menos cuando tenía 20. Yo ya venía con el antecedente de mi padre, que es calvo, así que siempre tuve en la cabeza la idea de que en cualquier momento me podía tocar a mí. La confirmación llegó cuando empecé a ver pelos en la almohada, mi peluquero me lo empezó a decir y ya se notaba bastante que tenía más entradas y menos densidad en la coronilla. Ahí me empecé a preocupar de verdad.
¿Cuánto tiempo pasó desde esa preocupación real hasta que tomaste acción?
Debe haber pasado un año desde que me entró el bajón hasta que finalmente tomé la decisión de ir a ver a un dermatólogo. No es fácil dar el paso, pero llegó un punto en el que vi que tenía que moverme.
Cuéntame rápidamente qué tratamiento hiciste, cuándo y durante cuánto tiempo.
En esa primera consulta, hace ya un montón, me recetaron minoxidil líquido para la cabeza y pastillas de finasteride. Ese tratamiento lo seguí durante mucho tiempo; de hecho, las pastillas de finasteride las sigo tomando al día de hoy. Pero el minoxidil líquido me costaba un huevo mantenerlo; me molestaba muchísimo mojar la almohada a la noche y de día odiaba que se me cayeran las gotas por la cara, así que lo terminaba usando poquísimo. A pesar de eso, logré contener la caída y mejorar algo.
El gran cambio fue por ahí de 2019, cuando cambié de dermatóloga y reestructuramos todo. Me sumó minoxidil en pastillas al finasteride que ya tomaba (ahora me tomo las dos juntas todas las noches) y empezamos con sesiones de mesoterapia. Con ese cambio sentí que mejoré todavía más. Tiempo después, en el consultorio, cambiamos la mesoterapia por un tratamiento de Plasma Rico en Plaquetas (PRP). Con el plasma fue con lo que de verdad sentí un cambio tremendo y una mejoría impresionante. Sigo a pleno con eso; hay épocas en las que voy una vez al mes y otras en las que por ahí cuelgo un poco más y lo hago cada dos meses, pero no lo dejo.
Al margen de estar mucho mejor con el tratamiento… con el paso del tiempo, ¿es algo que te sigue preocupando? ¿O cada vez le das menos importancia?
Hoy por hoy estoy muchísimo mejor y la verdad es que ya no es algo que me vuelva loco. Por momentos me pesa un poco pensar en el costo económico del plasma y en el hecho de saber que voy a tener que seguir haciendo esto toda la vida, pero como no me quiero quedar calvo, ya lo asumí. Lo tengo incorporado como una rutina más de mi día a día, como lavarse los dientes; no le doy mayor importancia, simplemente me ocupo de lo mío y sigo para adelante.
¿Qué pensás de los injertos? ¿Evaluarías hacerte uno si lo necesitaras?
Me parece una opción buenísima. La verdad es que me da un poco de miedo el proceso, y si llegara el momento tendría que evaluar bien el presupuesto y qué tan inseguro me siento con mi imagen. Hoy no lo veo como una posibilidad necesaria porque tengo la caída súper controlada con lo que tomo y el plasma, pero si el día de mañana lo necesitara, definitivamente lo haría sin dudarlo.
Mira el progreso de Lucas aquí o sigue el progreso de otros usuarios en Casos Reales.
